Metanoia, ¡gran palabra!
Cada persona, después de oír y creer debe arrepentirse de sus pecados para ser salva, Hechos 2:38.
Debemos comprender que el verdadero arrepentimiento es un cambio en la forma de pensar que conduce a una transformación en la manera de vivir. La Biblia llama a esta mudanza: “frutos dignos de arrepentimiento”, Mateo 3:8; Lucas 3:8; Hechos 26:20.
Antes de conocer a Cristo hacíamos lo que nos parecía. Cuando experimentamos metanoia, que es el verdadero arrepentimiento, se provoca un cambio radical en nuestro ser interior. Ahora hacemos lo que Dios quiere.
Juan dijo: “Demuestren con su forma de vivir que se han arrepentido de sus pecados…”, Mateo 3:8 (NTV). Un ejemplo claro de arrepentimiento lo experimentó el hijo de la parábola que contó Jesús. El padre le dijo: “Trabaja hoy en la viña. Y él respondió: “No quiero, pero después arrepentido, fue”, Mateo 21:28-29 (NBLH). Otro es el de las tres mil personas que aceptaron su culpa de crucificar al Mesías y buscaron el perdón de Dios. Los ninivitas también experimentaron un verdadero arrepentimiento: “…Los hombres de Nínive…cambiaron su manera de pensar y de vivir cuando Jonás les anunció el mensaje…”, Mateo 12:41 (PDT). La mujer pecadora se arrepintió, Lucas 7:36-50. El hijo pródigo se arrepintió, Lucas 15:20. Simón se arrepintió, Hechos 8:13. El carcelero de Filipos se arrepintió, Hechos 16:30.
Abandonar las prácticas ocultistas
La Biblia es muy clara al decirnos que los que habían practicado la magia negra (Hechos 19:18-20, NT-BAD) se arrepintieron: “…Muchos de los que creyeron llegaban confesando públicamente todo lo malo que antes habían hecho, y muchos que habían practicado la brujería (hechicería, BAD; artes mágicas, Castillian; ciencias mágicas Oro; prácticas ocultas, Kadosh) trajeron sus libros y los quemaron en presencia de todos. Cuando se calculó el precio de aquellos libros, resultó que valían como cincuenta mil monedas de plata”, Hechos 19:18-19 (DHH). No les importó la pérdida económica porque habían encontrado algo de muchísimo valor: la presencia del Espíritu Santo de Dios.
Frente a esta manifestación de cambio y transformación, Dios mismo da testimonio escribiendo una hermosa conclusión en Hechos 19:20: “Esto indica lo profundo que el mensaje del evangelio había penetrado en los corazones de los habitantes de aquella región” (NT-BAD).
¿Has incursionado en el ocultismo?
Más de una vez hemos visto personas que hacen confesión de fe en Cristo y hasta se bautizan, pero sin abandonar el curanderismo, la magia u otras prácticas de sanación u ocultismo. Tienen fe, pero no la suficiente como para renunciar al diablo. Recordemos que Deuteronomio 18:9-14 prohíbe toda práctica espiritual que se relacione con el ocultismo. Es más, las considera abominación a Dios: “Quien hace esto es detestable ante el Señor…”. (BDA2010). “…Al Señor le repugnan quienes hacen estas cosas…”, (DHHC2002). “El Señor detesta a quienes practican estas artes. Precisamente por estas costumbres abominables, el Señor tu Dios expulsa… a esas naciones”, Deuteronomio 18:12, (BLPH).
Si has participado de cualquier forma de ocultismo es hora de renunciar definitivamente. Si tienes fetiches, sortilegios o amuletos sácalos de tu vida y de tu casa. No tomes este aspecto como secundario. El Espíritu Santo no lo hizo en el libro de los Hechos ni lo hará ahora. Sé radical en tu consagración, si verdaderamente anhelas la vida eterna.
Abandonar la idolatría
Queremos darte el mismo consejo en relación a los ídolos. Así como muchos de los brujos y hechiceros se arrepintieron y quemaron sus libros de magia (Hechos 19:19), otros tantos que adoraban ídolos se arrepintieron y los abandonaron: “…ustedes dejaron de adorar ídolos para adorar y servir al Dios vivo y verdadero”, 1ª Tesalonicenses 1:9 (TLA). Dios nos sigue exhortando al cambio, la transformación y el abandono del pecado, cualquiera sea su forma. “Creen saber lo que Dios quiere y, cuando estudian la Biblia, aprenden a conocer qué es lo mejor… Pero, ¿cómo pueden enseñar a otros, si ustedes mismos no aprenden primero?…Dicen que todos deben ser fieles en el matrimonio, pero ustedes mismos son infieles (TLA). Detestando los ídolos, ¿cometes tú, actos de idolatría? (DA). Están orgullosos de tener la Biblia, pero no la obedecen, y son una vergüenza para Dios”, Romanos 2:18-23 (TLA, DA). ¡Que éste sea el día y ahora el momento de arrepentirnos y comenzar a vivir en luz, sin hipocresías ni ocultamientos!
Transformación y obediencia
¿Recuerdas el párrafo bíblico que hace referencia a las ciudades impenitentes’? “Jesús estaba muy disgustado con los pueblos donde había hecho la mayoría de sus milagros, porque la gente de esos lugares no había cambiado su forma de vivir ni quería obedecer solo a Dios”, Mateo 11:20 (TLA).
Como no se produjo transformación en los pueblos que escucharon a Cristo, entendemos que no hubo fe que los condujera al arrepentimiento.
¿Reconoces un cambio en tu forma de pensar que te ha conducido a una nueva manera de vivir? ¿Has experimentado el verdadero arrepentimiento que implica transformación? No te conformes con asistir a la iglesia para mitigar tu culpa pero sin abandonar definitivamente el pecado.
¿Por qué es tan importante el arrepentimiento?
El arrepentimiento es importante y necesario para:
- El bautismo. “Antes de bautizarse demuestren que están arrepentidos”, Mateo 3:8 (NT-BAD); Hechos 2:38.
- La conversión. “Arrepiéntanse… para que sus pecados sean borrados…”, Hechos 3:19 (NTV).
- El perdón de los pecados. “Hay perdón de pecados para todos los que se arrepientan”, Lucas 24:47 (NTV); Hechos 2:38. Dios perdona pecados pasados y arrepentidos. Si alguno es bautizado sin un verdadero arrepentimiento, solo se pega un baño.
- Recibir la vida eterna y no perecer eternamente. “…Arrepentirse de sus pecados… para recibir la vida eterna”, Hechos 11:18 (NTV, NT-BAD). “…Perecerán a menos que se arrepientan de sus pecados…”, Lucas 13:3-5 (NTV).
- Contar con la presencia y bendición de Dios. “Yo vivo… con el hombre arrepentido…”, Isaías 57:15 (BLA); Isaías 66:2.
¿Quiénes deben arrepentirse?
Todos. “…Dios ordena que todos los que habitan este mundo se arrepientan, y que lo obedezcan solo a él”, Hechos 17:30 (TLA). Todos debemos experimentar el arrepentimiento porque todos somos pecadores; así dice Romanos 3:23a: “porque todos pecaron…”, (MN). Por haber pecado, fuimos constituidos pecadores: “…Por la desobediencia de un solo hombre fueron constituidos pecadores todos, así también por la obediencia de uno solo serán todos constituidos justos”, Romanos 5:19 (MN).
Ahora bien, ya que todos fuimos constituidos pecadores (Romanos 5:19) e irremediablemente hallados culpables, hay cinco cosas que podemos hacer con nuestro pecado: 1) Negarlo como Giezi, 2º Reyes 5:20-26. 2) Esconderlo como David, 2ª Samuel 11 y 12. 3) Culpar a otros como Adán y Eva, Génesis 3:12. 4) Confesarlo como el hijo pródigo, Lucas 15:17-19. 5) Arrepentirnos como las tres mil personas, Hechos 2:38-41. Y el arrepentimiento no debe ser solo inicialmente, al venir a Cristo, sino mantener el corazón dócil y obediente. Recuerda que Cristo llamó al arrepentimiento a iglesias completas, Apocalipsis 2:4-5, 14-16,20-21.